martes, 17 de agosto de 2010

Beneficios de la Participación Ciudadana

La semana pasada, Martha caminaba por la Alameda Central. Realizaba una llamada por su celular cuando sintió que alguien se le acercaba: era un chavo con cara de niño que no tenía más de 18 años. Detrás de él apareció otro joven, quien le arrebató el teléfono. Ambos salieron corriendo.

Recuerda que comenzó a gritar como loca: “¡Agárrenlos, me robaron!” Pero nadie hizo nada. No supo qué le dio más coraje: si haber perdido su celular o que las personas alrededor suyo la vieran como bicho raro, mientras los ladrones pasaban delante de ellas sin que nadie fuera capaz de detenerlos.

Después, ya más tranquila, pensó que era obvio que nadie la ayudara por miedo a que les hicieran algo… pero, ¿podemos vivir así?

La indiferencia y apatía nos hacen acostumbrarnos a todo, incluso a las cosas que nos desagradan o que tememos.

Lo mejor es sumar. La idea, un tanto trillada, de que participando todos podemos mejorar las cosas, tiene sentido.

Poder incidir en las decisiones de gobierno y que las autoridades nos hagan caso, es el escenario ideal que el próximo 24 de octubre se puede convertir en realidad.

En esa fecha, la Ciudad de México celebrará las elecciones de Comités Ciudadanos y Consejos de los Pueblos, tal y como lo mandata la Ley de Participación Ciudadana, reformada y publicada el 27 de mayo en la Gaceta Oficial del Distrito Federal.

Con ello, los ciudadanos podrán plantear a la autoridad delegacional sus prioridades para que, del presupuesto aprobado por la Asamblea Legislativa, el jefe delegacional destine del 1 al 3 por ciento anual en obras y servicios, equipamiento e infraestructura urbana y prevención del delito.

A medida que la ciudadanía se involucre en las decisiones de gobierno y ejerza su derecho a participar, se podrán exigir mejoras a la comunidad, lo que se traducirá en una mejor calidad de vida.

Especialistas en el tema aseguran que la participación ciudadana es, sin duda, el mecanismo para transformar el entorno en el que vivimos. Los beneficios son innumerables, van desde el simple cambio de actitud entre vecinos hasta la consolidación de la democracia participativa.
El resultado será una ciudad en la que la corrupción, el delito y las deficiencias en el gobierno tendrán que desaparecer y la transparencia será un hábito cotidiano.

¿Utopía? Tal vez, pero no podemos sentarnos a esperar que las cosas pasen solas. Hay que participar. ¿Tú lo harás? ¿Qué tienes que decir? ¿Qué falta en tu comunidad? Esperamos tus comentarios.

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